Según la leyenda, fue el reverendo Johann Hinrich Wichern, un pastor protestante alemán, quien en 1839, y ante la impaciencia de los niños de su iglesia por la llegada de la Navidad ideó la primera corona de Adviento.
El pastor construyó un anillo de madera, hecho con una vieja rueda de carreta, con veinte velas rojas pequeñas y cuatro velones blancos. Encendieron una vela pequeña cada día de la semana durante el Adviento, y los domingos, una de las cuatro velas grandes.
Los calendarios de Adviento parten de la misma idea de cuenta atrás hacia el día de Navidad, con la salvedad que en lugar de empezar a encender velas el primer domingo de Adviento comenzamos a abrir casillas para conseguir regalos el primero de diciembre. El de mi hijo de este año es el despacho de Papá Noel de Playmobil, y para él es una ilusión presionar las ventanas de cartón y sacar la figurita del día.

A mi me parece una costumbre entrañable y a los niños les divierte muchísimo, para el mío, que este año ya se sabe todos los números (4 años), incluso el hecho de encontrar el día que nos toca abrir es un juego ya de por si.
Os enseñaría como está quedando nuestra oficina, pero en estos momentos tenemos a Papa Noel y la mesa extraviados.
Y a vosotros, qué os parece esta tradición?
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