viernes, 21 de diciembre de 2012

Bicapel era un pueblo tan bonito, tan bonito que aunque no tenía parques ni árboles parecía un bosque en Otoño.

Era tan pequeño, tan pequeño que sólo tenía una puerta desde la cual se accedía a todas las casas.

Tenía tantos tejados, tantos tejados que a las casas nuevas ya no se lo hacían.
Y era tan alegre, tan alegre que sus habitantes no querían salir nunca de él .


Pero un día llegó un señor en un camión, tan grande tan grande que no cabía por la puerta de Bicapel y se tuvo que quedar fuera. El señor preguntó por la tienda y el alcalde de Bicapel le contesto, No no no señor del camión en Bicapel no tenemos tienda, ni grande ni pequeña, ni bonita ni fea.
Y la cafetería? no tenemos, pero vamos todos tomamos café en casa de la señora Andresa, venga venga. 
Pasaron por la casa del señor Manuel, de Doña María y de Rafael, y tomando café el señor del camión se enamoró de Antonia, la única chica soltera y triste de Bicapel y al día siguiente se casó con ella. Se fueron de viaje de novios con el camión y vieron tantos tantos pueblos bonitos que Antonia nunca quiso regresar a Bicapel. 
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Ratoncito Pérez

Pepito Pérez era un pequeño ratón que vivía en un agujerito de un gran edificio en el centro de la ciudad. 

Un día, un tremendo ajetreo en la escalera despertó la curiosidad de Pepito y al llegar la noche subió a investigar.

En el antiguo piso de la señora Ruibarbo habían instalado una clínica dental. Al ratoncito le pareció tan interesante que todas las mañanas se instalaba tras un archivador y tomaba apuntes sobre lo que la Doctora Clorofila hacía a sus pacientes. Pronto empezó a sacar muelas y a hacer limpiezas de boca a su familia y amigos pero fue con los blanqueamientos dentales cuando su fama traspasó las fronteras de su barrio.


A mediados de diciembre un ratón jubilado apareció por su casa, y le dijo: "Pepito, la Navidad se acerca y ayer se me cayó mi último diente, es muy triste pero este año ya no podré comer turrón, podrías pegármelo?". Pero lo cierto es que el diente tenía muchas caries, y entonces se acordó que la doctora guardaba un bote con los dientes de leche de los niños y subió a buscarlo. En un santiamén le hizo una dentadura postiza. 
Al día siguiente doce ratones desdentados llegaron a su consulta para que les hiciese a ellos también dentaduras, por lo que enseguida se quedó sin dientes.


Estuvo toda la tarde pensando como podía conseguir más dientes, hasta que llegó a la conclusión que tenía que comprarlos a los niños. Al principio, llegaba a casa del niño al que se le había caído ese día el diente y buscaba por su cuarto el diente, cuando lo encontraba le dejaba un regalito. 
Pronto se corrió la voz y los niños empezaron a dejar los dientes bajo su almohada para que Pérez los encontrara más fácilmente y así darle tiempo a recoger todos los dientes caídos aquel día.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Invitada chic (II)

Total look, Cortana. 

Si a un vestido básico le añadimos un turbante, una chaqueta capa y unos guantes largos abullonados, el resultado no puede ser mejor. 






miércoles, 12 de diciembre de 2012

Calendario de Adviento playmobil

Según la leyenda, fue el reverendo Johann Hinrich Wichern, un pastor protestante alemán, quien en 1839, y ante la impaciencia de los niños de su iglesia por la llegada de la Navidad ideó la primera corona de Adviento. 


El pastor construyó un anillo de madera, hecho con una vieja rueda de carreta, con veinte velas rojas pequeñas y cuatro velones blancos. Encendieron una vela pequeña cada día de la semana durante el Adviento, y los domingos, una de las cuatro velas grandes.








Los calendarios de Adviento parten de la misma idea de cuenta atrás hacia el día de Navidad, con la salvedad que en lugar de empezar a encender velas el primer domingo de Adviento comenzamos a abrir casillas para conseguir regalos el primero de diciembre. El de mi hijo de este año es el despacho de Papá Noel de Playmobil, y para él es una ilusión presionar las ventanas de cartón y sacar la figurita del día. 




A mi me parece una costumbre entrañable y a los niños les divierte muchísimo, para el mío, que este año ya se sabe todos los números (4 años), incluso el hecho de encontrar el día que nos toca abrir es un juego ya de por si. 

Os enseñaría como está quedando nuestra oficina, pero en estos momentos tenemos a Papa Noel y la mesa extraviados.

Y a vosotros, qué os parece esta tradición?

lunes, 10 de diciembre de 2012

Los Mayas

Según la profecía maya, apenas nos quedan 11 días!! Afortunadamente, tal y como el gobierno estadounidense publicó la semana pasada, ningún cometa ni ningún planeta invisible chocará contra la tierra el día 21.

Pero imaginémonos que realmente tenemos los días contados, pasaríais los días lamentando vuestra mala suerte o por el contrarío os dedicaríais a hacer aquellas cosas que os gusta hacer


En mi caso lo tengo claro, enterarme hubiese sido desolador, pero saber que todos corríamos el mismo destino me hubiera ayudado a asimilarlo más rápido, dejaría de lado las obligaciones y me dedicaría a disfrutar, les contaría a mis hijos todos los cuentos e historias posibles, me disfrazaría, celebraría cenas con amigos y familiares,



haría el amor con mi marido todos los días, apagaría la tele y escucharía a Bob Dylan, a Queen, a Cher, a REM, y por la noche, cuando todos durmieran, vería películas que todavía no he visto como, El Padrino, Ciudadano Kane o Casablanca. Y así hasta el final, como en unas vacaciones disfrutadas al extremo.



Steve Jobs en su famoso discurso en Stanford dijo “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo. Tal vez y teniendo en cuenta la tranquilidad (y la sensatez) que da pensar que de momento no va a pasar esto, de vez en cuando debamos hacer un ejercicio de sinceridad y hacer lo mismo. Yo, por lo menos hasta el 21 de diciembre pensaré en ello.



Todas las fotos, J. Crew

viernes, 7 de diciembre de 2012

Moritz


Actualmente en las tiendas H&M se puede encontrar Moritz, un cuento para niños sin texto que cuesta menos de 5 euros de los que un 25% serán donados a UNICEF.

Un regalo bien chulo, barato y solidario para regalar estas Navidades, la única pega es que al no tener letra el p/madre de la criatura a quien le regales el libro tenga escasa imaginación y convierta su lectura en una experiencia poco emocionante. Para evitarlo aquí os dejo  la interpretación libre que hago yo del libro.




Texto para Moritz


Por fin había llegado el día que Moritz llevaba esperando tanto tiempo, su décimo cumpleaños. No es sólo que quería hacerse mayor, que lo quería, si no que diez años era lo que necesitaba poder unirse al club de exploradores del colegio.

Sus padres habían llenado la habitación de globos y banderolas, la abuela Verbier le había preparado una tarta de fresas y a los pies de su cama había un regalo. Moritz lo abrió cuidadosamente porque no quería dañarlo, y sí, era lo que él imaginaba, el gorro de oso que tenía su padre en el colegio, cuando  había sido el jefe de exploradores. Se lo probó en el espejo, cogió los globos y salió corriendo para enseñárselo a sus amigos.

Encontró a Klosters y Gstaad en el pequeño bosque azul,  "Ja Ja, vaya regalo más cutre, un gorro de lana viejo de tu padre, a mí por mi cumpleaños me regalaron un Ipad", dijo Klosters, " y a mí una bicicleta grande" añadió Gstaad.

Moritz rompió a llorar porque sus amigos se estaban burlando de él y no eran capaces de entender que aquel era precisamente el único regalo que él quería por su cumpleaños. 

De repente los amigos de Moritz, que no tenían el espíritu de explorador que él había heredado de su padre, corrieron a esconderse detrás de él ya que vieron que frente a ellos se encontraba un temible oso de Zermatt, negro y enorme que empezó a avanzar hacia ellos. Los tres niños estaban asustados pero al levantarse el oso y empezar a rugir fue cuando empezaron a estar, aterrado Moritz, horrorizado Gstaad y espeluznado Klosters.



Antes de comérselos el oso de Zermatt volvió a ponerse a cuatro patas y cuando ya estaba abriendo la boca para merendárselos, vio que el gorro de lana que llevaba el primero de los niños le resultaba gratamente familiar, le miró a los ojos y se dio cuenta que también tenía los mismos ojillos bondadosos que el muchacho que años atrás le había salvado la vida. 

Empezó a lamerle y a emitir sonidos cariñosos, estuvieron jugando un rato y al caer la noche el oso y los niños se marcharon a dormir. Los niños estaban muy contentos porque habían salvado sus vidas pero también porque habían pasado la tarde increíblemente jugando con un temible oso de Zermatt. 

A la mañana siguiente Klosters y Gstaad aparecieron en el colegio con los viejos gorros de sus padres, y es que a todos ellos, al explicar a sus padres lo que había pasado esa tarde en el bosque azul les fue contada la historia de Saas Fee, una aventura que pasó hace muchos años y cuyos protagonistas también fueron tres niños y un oso, un cachorro de oso. Y colorín colorado esté cuento se ha acabado.


miércoles, 5 de diciembre de 2012

Inspirational outfit


Un outfit perfecto para comenzar un largo y frío puente.





A perfect outfit for the next cold and long weekend